viernes, 20 de marzo de 2009

DE LA ESPAÑA CUARTEADA

Es triste, pero según se mire bien puede ser auténtico el calificativo de cuarteada dedicado a nuestra nación, al menos de la España que se quiere presentar como oficial. Esperemos que no sea así con la real. En otra época también doliente se la tachó de "esqueleto de un gigante". Fue Cadalso, el heróico y buen escritor el que acuñó la frase al referirse a la decadencia que las guerras continuas llevaron a España. Ahora ya no hay tal esqueleto porque hace mucho que el gigante desapareció. Ahora somos únicamente normalitos y es bastante.

Y dentro de esa normalidad sufrimos el problema de la crisis como todo el mundo, pero parece que más. Se oyen quejas entre otras muchas, sobre el deficit educativo español, de la falta de graduados, de gente preparada imprescindible parece, junto con otras consderaciones, para ir saliendo de la crisis esta que será para nosotros dolorosa o muy dolorosa, según explicó el gurú guía espiritual del izquierdismo y Premio Nobel, Paul Krugman. Nos aconsejaba este conocido economista "apostar por la productividad y la innovación". Y con todo ello se me vinieron a la memoria los consejos casi idénticos, aireados hace la friolera de más de doscientos años, por el juez, escritor y gran patriota, Gaspar Melchor de Jovellanos. Más educación proclamaba, porque la instrucción mejora a las naciones: "Así -dice- son ellas poderosas o débiles, felices o desgraciadas, según que son ilustradas o ignorantes". Y se lamentaba del decaimiento en que estaba sumida nuestra agricultura, entonces importante fuente de riqueza, para más adelante, cuando ya los tiempos mejoraron al haber abandonado España "las guerras extranjeras, distantes y continuas que sin interés alguno de la nación agotaron poco a poco su población y su riqueza..." es decir, cuando se abandonaron los gastos inútiles, destacar los momentos de mayor prosperidad para la población y la industria. "Se abrieron -dice textualmente- nuevas fuentes de riqueza pública".

Llegado a este punto al que nos lleva el maestro Jovellanos, el de los gastos excesivos, cabe fijarse precisamente en esta época de crisis, en la serie de gastos inútiles, sino perjudiciales, en que incurre ahora este país cuartedado en tantas autonomías, con repetición en cada región de cargos con categoría ministerial, los consejeros tan inútiles casi siempre, los asesores, cientos, los viajes multirrepetidos, las promociones en el exterior que también Krugman critica y que además reduce la representación de España como unidad con personalidad propia y definida. El coste de todo ello no se si se ha calculado con exactitud o al menos aireado. Quizá no porque no lo creen conveniente.

Los intereses particulares mandan. Unos intereses que sostienen las ideologías ya prostituídas en general por las conveniencias. Jovellanos, en esto también nos da una lección que ojalá fuera atendida por los politiquillos actuales. A Jovellanos le preocupaba el progreso y el bienestar de sus conciudadanos. Fue ministro, estuvo desterrado y cuando al producirse la invasión francesa, el rey José quiso aprovecharse de su condición de perseguido y le ofreció el Ministerio de Interior, Jovellanos, patrióticamente, se negó aceptar, uniéndose en cambio a la Junta Suprema Central enemiga de los franceses, aunque para ello tuvo que huir a Asturias, su tierra. Desde ella nos contó "...que en tanto España, flaca y amarilla/el ropaje rugado/destrenzado el cabello, y a su lado/postrados los leones de Castilla/alza las manos bellas/a los cielos, de bronce a sus querellas".

Y, ahora sabemos por la Historia que ante tanto dolor y zozobra se erguía también la dignidad que acepta el sacrificio con que acercar la victoria. Jovellanos en su "Memoria en defensa de la Junta Central" rebate a los que la consideraban ilegítima y apoya briosamente su legalidad en su "derecho a la insurrección que no se podía negar a un pueblo ultrajado e invadido". No es esta, claro está, nuestra situación actual, no estamos invadidos, pero sí divididos, con lo que no sólo se dificulta la rebeldía sino la decisión del sacrificio colectivo que lleve a la austeridad que España necesita para frenar la caída libre que nos anuncian.

Uno de los impedimentos nace en las autonomías de esta España cuarteada y del apoyo necesario en el Congreso a tanto el voto como claramente se está observando, la división, en fin, que entorpece lo que se llama la gobernabilidad, es decir, dicho en romance, la continuidad para seguir chupando del bote.

miércoles, 4 de marzo de 2009

LO RAZONABLE

Siempre he pensado que pretender adentrarse en la Teología es un atrevimiento, porque intentar la comprensión de Dios es tarea que como humanos nos viene grande. En Dios se cree si se tiene esa suerte y se le acepta. El camino es la lectura de la Biblia por parte de nostros los cristianos, lo que parece fundamental. En ella viene todo porque para el conocimiento del pueblo se escribió.

Yo, sin embargo, pertenezco a una época en la que no se facilitaba su lectura, más bien se impedía. "Eso no me lo pregunteis a mi que soy ignorante, doctores tiene la Santa Madre Iglesia que os sabrán responder", nos obligaban desde muy pequeños a contestar cuando alguien efectuaba una pregunta sobre algún tema al que no todo fiel cristiano tenía acceso que era la mayoría.

Cuando nos enterabamos en aquella España cerrada sin contacto con el exterior de que en muchos hoteles de países protestantes colocaban, como un servicio necesario más, un ejemplar de la Biblia en el cajón de las mesitas de noche, a los españoles de entonces casi nos parecía, al menos, un atrevimiento de esos luteranos tan impíos, protestantes, protestones.

A mediados del siglo XV apareció la imprenta. Antes la difusión de la lectura bíblica resultaba, por lo tanto, imposible. Después, cuando ya los ejemplares proliferaban, al menos en España y sus dominios, se dificultaba su difusión. "Doctores tiene la Santa Madre Iglesia que os sabrán responder"era también el lema. Y los doctores se guardaban para sí los hallazgos que eran capaces de obtener.

Pero felizmente los tiempos han cambiado. El Concilio Vaticano II abrió las puertas para que la razón fuera aceptada incluso en el campo de las creencias. Y ahora se pretende que hasta con la lectura de los diferentes pasajes bíblicos medite cada cual y saque las consecuencias de que sea capaz. Libertad para pensar nada menos. Los doctores de la Iglesia tienen ya menos tarea. Sus ideas pueden ser divulgadas y hasta el humilde cristiano puede tener acceso a ellas. ¿Y discrepar si llega a caso? Pues quizá sí. Ya el papa Benedicto XVI explico que el hablar ex-cátedra por su parte quedará sólo para muy escasos momentos.

Pero ahora con eso de que la razón parece adentrarse cada vez más en los todavía oscuros vericuetos de la realidad, se llega a situaciones en que el enfrentamiento con la fe se nos antoja ineludible. Yo creo, sin embargo, que es la ignorancia amalgamada con la intransigencia la que nos crea el problema en ambos sentidos. Con Galileo pasó por culpa de la Iglesia. A Miguel Servet lo quemaron vivo los duros calvinistas. Darwin y la evolución, se presenta como la negación de la Creación como obra divina. Y quizás, todo ello, sólo sea producto del vacío que encontramos entre nuestro concepto de la fé y las teorías que se van abriendo a medida que la ciencia camina y, que hay que decirlo, no siempre avanza.

Un ejemplo, fijémonos en el Génesis y en la creación. El texto bíblico con que comienza el Antiguo Testamento nos narra lo que ocurrió con la sencillez poética del que ya disfruta de su resultado, es decir, de la creación. Como el que describe el final feliz de un parto deleitándose con la criatura ya en brazos, pero olvidando los dolores y los problemas de su evolución. El primer día Dios creo...el segundo, el tercero...Mientras la ciencia que ahora se acepta, nos cuenta que hubo una explosión, el "big-bang" que dicen los ingleses, con lo que se inició todo. ¿No fue, acaso, ese el comienzo del primer día? Porque un día es también una jornada que es también un acto, incluso una temporada que no tenemos inconveniente en alargar su duración, tal la jornada veraniega, por ejemplo. Y día es también un momento y una ocasión. Así cuando decimos "el día en que se acepte"... Continuemos, el día que se acepte que esos días con que se enumera la Creación, se pueden alejar de las escuetas 24 horas que nos marca el planeta este en el que nos sontenemos, acaso podamos imaginarnos más adecuadamente los "actos" o "pasos" que nos trajo a la situación actual.

Después de la explosión, del "big.bang" vino la luz, nos dice la ciencia. Nosotros sabemos que "Dijo Dios haya luz. Y hubo luz". ¿Donde radica la diferencia?

Explica la ciencia que a medida que pasaba el tiempo, la materia se fue enfriando y la formación de nubes de átomos de gas de helio e hidrógeno permitió la formación de agrupamientos que condensándose formaron las galaxias y las estrellas, el universo, en fin. El Génesis nos lo cuenta así: "E hizo Dios la bóveda...llamó Dios a la bóveda cielo y transcurrió la tarde y la mañana del segundo día.

Y con estas comparaciones podríamos seguir y hasta tratar de conjugar otras narraciones. La del Diluvio, por ejemplo con la realidad científica que confirma el cataclismo que afectó a todo el planeta entre los años 6.000 y 5.000 a. de C. en que las aguas rebasaron su límite habitual. O fijarnos en el paso del Mar Rojo en que las aguas se separaron para permitir escapar a los israelitas de sus perseguidores. Lo que ya Estrabón, el geógrafo griego recogió en su tiempo, a la par que otros historiadores explican un fenómeno parecido.

Hay que tener en cuenta, además, que el Antiguo Testamento se comenzó a escribir en el siglo V a.de C. , en los tiempos de David y Salomón, tratando de recoger lo que brindaba tan prolongada tradición. Una tradición que, sin duda, llegaría sometida al vaivén de comentarios, interpretaciones y hasta olvidos. Por otro lado, si Dios creo un mundo todavía hoy en evolución, no pudo hacerlo con la varita mágica de los milagros instantáneos, sino con el condimento imprescindible de unas leyes inmutables que debían regir para siempre, lo que proporcionaría la garantía de la continuidad de todo lo creado.

Sea como fuere, hay una realidad, la creac ión existió puesto que aquí estamos. Benedicto XVI lo explica muy bien al enfrentarse a las dos teorías, la de la razón creadora o "la irracionalidad que desprovista de toda razón, produce extrañamente un cosmos ordenado de modo matemático e incluso al hombre dotado de razón". La casualidad irracional que acierta a crearnos tal como somos. Aceptando esto, se abre ante nosotros un vacío tan estremecedor que nos arrastra al desconsuelo de la nada.

Borremos, pues, esa idea y descansemos por hoy. También Dios el séptimo día, nos cuenta el Génesis, "descansó de toda su obra creada" Es tierna la frase por tan humana. Pero ¿podemos creer que Dios estaba cansado? Acojámosla, sin embargo, por lo que tiene de cercana y comprensible dentro del bello, ingenuo y reconfortante relato de la Creación no narrado por científicos, sino por creyentes, pero no tan alejados unos de otros.

sábado, 21 de febrero de 2009

SE FUE LA LUZ

A los que contamos ya con bastantes años que dicho sea de paso nunca parecen suficientes, la vida, esa que pasa como un suspiro, a veces doloroso todo hay que decirlo, nos ha enseñado que precisamente por esa su tan imprevisible condición, debemos contentarnos con el día a día, es decir, buscar jornada tras jornada y no más, lo alegre o al menos lo positivo que nos puedan ofrecer. Y en esas estoy. Pero miro al exterior a través de los ventanales que me abren los medios de comunicación y cuesta hallar algo grato. Las quinielas no tocan y ni siquiera la ONCE, tan ciega como su nombre indica, nos ve. Por otro lado, hoy se confirma que la luz (Endesa) se la lleva Italia.

En realidad, las líneas luminosas siempre han sido de ida y vuelta entre Italia y España. Muchas veces nos vino de allá. Nuestra presencia física durante siglos en aquella península, ahondó la comunicación. Pero es que la luz que ahora organizarán desde Italia es de la que da calambre, la que trae la corriente eléctrica, con lo quedaremos nosotros los españoles más dependientes aún del exterior. Ya a la Eléctrica de Viesgo, la que alumbra mi tierra, se la zamparon los alemanes. Y así vamos.

Prosiguimos, pues, en pos de algo grato y ni por esas. Un diario británico pronosticaba ayer "el fin de la fiesta en España". Se refería a la economía. Días pasados se habló de que nuestra industria aeronáutica podría pasar a Francia como un pago a Sarkozi por la silla que cedió a ZP en la reunión en Washington de los G-20, eso sí sin bandera que indicara nuestra presencia. Todo ello me hace retroceder con el recuerdo a nuestros "negocios" con Francia a través de la Historia y veo que nunca nos fueron provechosos a pesar de lo que aireaban los "progresistas" de cada momento, los afrancesados por ejemplo. Precisamente vimos hace unos meses con ocasión del cumplimiento de los doscientos años del "2 de Mayo" a varios "intelectuales", políticos, algunos del Gobierno y otros personajes por el estilo, celebrar más las ideas que nacieron con la Revolución Francesa, que lamentar la invasión y las atrocidades que los franceses cometieron y de las que fuimos víctimas. Incluso se llegó a decir, que si hubiera proseguido en el trono de España José Bonaparte, "Pepe Botella", otro gallo nos hubiera cantado a los españoles. Con lo que se corrobora que la ignorancia sigue siendo muy atrevida y más cuando se une a la mala intención. Vean: en la Biblioteca Nacional se guarda una valiosísima colección de manuscritos que van desde las Partidas, por ejemplo, hasta nuestros días. En esa colección aparece la lista, manuscrita también, de los tesoros que el gobierno de José Bonaparte iba recogiendo para trasladarlos a Francia o para premiar a sus generales, con lo que se comprueba que el "Pepe Botella" a parte de darle al frasco o no como algunos señalan, sí le daba a la rapiña y al desprecio de los españoles. Y algunos, tan bobalicones, veían y aún ven provecho en esa relación hispano-francesa.

Llegados a este punto con la Historia tan larga entre manos, dejaremos para otro momento la recogida de más "negocios" por el estilo con nuestros vecinos. Y en vista de que no divisamos nada que nos alegre la jornada, cerraremos esta ventana al mundo exterior, mientras lamentamos que personajes tan valiosos como Manuel Pizarro que precisamente dejó Endesa, la que ahora cae en otras manos, no tome o no le dejen tomar parte más activa en la política que es su nueva ocupación. Con los aciertos de que es capaz demostrados hace un año cuando predijo casi punto por punto, las calamidades económicas que ahora sufrimos sí podría brindarnos alguna esperanza. Ahora augura los apuros que se le avecinan a la Seguridad Social. Que Dios asista a los jubilados.

Mientras, cerrada como dije la ventana al exterior, me retiro conmigo mismo muy contento por haberme conocido. ¡Qué remedio!

sábado, 14 de febrero de 2009

ANARQUISTA, TAMPOCO

Vista nuestra realidad de todos los días últimamente, por ejemplo, con la evidencia de unos individuos corruptos dentro del PP, lo que en el fondo, si bien se piensa, no debe extrañar aunque nos repugne, porque ¿cómo entre tantos afiliados a un partido no van a surgir media docena de indeseables de vez en cuando como en cualquier otra agrupación humana? Lo positivo es que se descubran como ocurre con cualquier tipo de delincuentes y se les juzgue que es lo deseado. Lo despreciable se agiganta asímismo en la otra formación, el PSOE, con un ministro nunca del gusto de una mayoría y un juez al que le atrae más figurar que impartir justicia y que se reunen con un miembro de la policía que investiga a los corruptos del PP para decidir una estrategia que perjudique políticamente al partido rival. En este caso reavivar un proceso que se tenía aparcado para de acuerdo ministro y juez, elegir el mejor momento para dañar al contrario: la cercanía de las elecciones previstas. Una actuación ésta ruin que deja a la Justicia oficial en entredicho. Y no digámos al Gobierno.

Con este panorama, uno, ciudadano pacífico y espectador escandalizado, nota como entre los entresijos de sus ideas surge una que se destaca apetecible aunque inalcanzable y, por eso mismo, quizá, más deseada. La de prescindir de toda clase de jefaturas y alejarse de todo tipo de imposiciones.

--Oiga, eso le lleva al anarquismo.

Pues miren ustedes, estoy seguro de que ni entre los anarquistas encontraría acomodo. El anarquismo en cuanto se hace político se prostituye. Nos lo cuenta la Historia, ciencia de la que hay que aprender no utilizar su memoria para reabrir pendencias. Bien es verdad que "ánarkhos", sin jefe, es la palabreja de la que 1726 nació la de anarquista. Pero bien mirado lo que atrajo a las muchedumbres, ya en el XIX cuando las ideas anarquistas parecían proliferar, no era tanto el sacudirse cualquier jefatura, es decir, la anarquía verdadera, sinó lo que les encandiló fue el reparto de tierras, el llegar a ser propietarios, ganar, tener, lo de siempre, lo que en realidad mueve al mundo mientras exista un pálpito de vida.

Pasó que ese ideal de libertad total dentro de las condiciones que rigen al hombre, el ser libre, sin jefe, fue aprovechado por el socialismo y hasta por el marxismo que condujo al comunismo. No comprendieron que socialismo y anarquismo se dan de patadas o lo comprendieron demasiado bien y de forma interesada. Los socialistas aprovecharon para, como hacen siempre, encasillar a la gente en agrupaciones, cooperativas, tenerla, en fin, controlada, a la vez que supieron para ello, electrizar, como se dijo entonces, a las masas con el atractivo del reparto de tierras. Una necesaria y justa aspiración sin duda alguna de la se aprovecharon los socialistas para imponerse.

Con todo ello nacía otra idea, la del colectivismo, el comunismo al fin, y aunque llega el momento en que se rompe la unión de ese movimiento y una parte se separa del marxismo, siguen, como ocurrió en España, las ideas de un tal Bakunin que, en definitiva, propugna lo mismo, algo tan contradictorio como lo anterior: anarquismo y colectivismo acompañado, por supuesto, con otras dos imposiciones que nos acercan a normas más dictatoriales aún, como son el ateismo activo y el antimilatarismo.

Luego, ya se sabe, surgen envueltos en el manto de tan falso anarquismo, un terrorismo auténtico y abundan atentados y más atentados y los asesinatos incontrolados, con lo que la idea de la libertad que sugería la palabreja griega de "ánarkhos" antes citada, sin jefe, se hace irreconocible.

Así se queda uno con el ideal de la libertad animándole solamente en los ensueños. Mientras que la realidad, el panorama de ahora mismo se ennegrece más con la acción calculada y desvergonzada de un ministro y de un juez que manejan a su antojo lo que se ha dado en denominar justicia, tan injustamente. Eso y unos políticos corruptos a los que se utiliza para más corruptelas. Todo, como se ve, dispuesto para otra vez encandilar a las masas tan maleables ante unas elecciones, esta vez en Galicia y en las Provincias Vascongadas, en las que, en tantos casos, no se persigue el bien general sino el provecho de unos individuos que todos conocemos actores principales de esta tragicomedia que continúa.

Y aquí cada cual en su rincón, viviéndola. Con lo dicho ya ni anarquista se puede ser.

viernes, 6 de febrero de 2009

CÁLCULO, NO PATRIOTISMO

Gabriel Albiac, ese filósofo que casi todas las mañanas en el diario "La Razón" nos abre nuevos caminos por los que transitar intelectualmente, escribía el otro día lo siguiente: "...La otra actitud se llama Zapatero. Consiste en sólo mentir. Más de siete mil personas pierden su empleo en España cada día; multipliquen, sumen y obtendrán la cifra que aguarda al cabo de 2009. Media estructura -me quedo corto- de cajas de ahorro está podrida y es irrecuperable. La construcción, kaputt. El turismo agoniza. ¿El automóvil? En el tanatorio. Pero el Presidente del Gobierno miente. Habla de recuperación. Para marzo, diciembre... Como habló primero de pleno empleo, de no contemplar la existencia de crisis, de nuestra ejemplar solidez bancaria... Todo mentiras. Solo mentiras. Que ganan elecciones".Lo que es verdad. Ahí están las pruebas. Su estrategia y su sistema publicitario funcionan. Es la labor ruin del demagogo que capta la voluntad popular. Y en su maquiavelismo no olvida la demolición del adversario, del PP. Tal se diría que la oposición es cosa del PSOE y no la de gobernar. Y hace mella. Me atrevería a decir que en el PP en parte al menos, dudan de su fuerza y posibilidades, con lo que parece que llegan a ellos las horas bajas y no para un PSOE desbordado por la crisis como parecería más lógico.

De siempre a la izquierda, sobre todo en España, la guía el rencor, a la derecha la destruye la indisciplina. Con esos mimbres, los ciudadanos de a pie observamos que el pesimismo nos puede llevar a la desesperanza. El rencor es más agudo y punzante que la indisciplina, por eso gana. Sabe donde atacar, mientras el indisciplinado se queda a verlas venir víctima de la desunión y la autosuficiencia del que se cree importante.

Y el ciudadano corriente y moliente se queda absorto mientras mira a derecha e izquierda por ver en donde se esconde esa libertad de que le hablan.

Seguiremos.

martes, 3 de febrero de 2009

DE MIS DIVAGACIONES

Baltasar Gracián, jesuita y uno de los más elevados prosistas del Siglo de Oro, tiene una frase, creo que en su obra "El criticón" que es destacada por García de Cortázar en su "Breve historia de la cultura española" que dice así: "Entre las monstruosidades de la vida, la más portentosa es el estar el engaño en la entrada del mundo, y el desengaño a la salida" que, a mi entender se puede aplicar a muchas de las manifestaciones que surgen a lo largo de la existencia. A la vida misma diría si nos ponemos pesimistas, lo que no es conveniente, pero que desde luego les va como anillo al dedo a los políticos en general.

Pasen ustedes revista a los que conocen, a los que han votado, a los que sufren. No citaré nombres, pero sí señalaré que lo que se observa es que las ideas políticas no son tan aplaudidas ni tan rechazadas como se aplauden o se rechazan a los propios políticos. Quizá haya una razón para ello. Si nos fijamos en España e incluso en todo Occidente, las ideas que actualmente vertebran a los partidos políticos digamos serios, no difieren tanto entre si. Es la actuación de los políticos a lo que se atiende pues ahí surgen las diferencias. Las promesas esgrimidas y lanzadas a los cuatro vientos en sus campañas electorales, a menudo no se cumplen.Tierno Galván, en tantas cosas un gran cínico (perteneciente a la escuela cínica para que no se enfaden sus fans) dijo, más o menos, que esas promesas no estaban para cumplirse. Sino para engañar, añado yo, con lo que la frase de Gracián adquiere una actualidad candente..

¿Qué queda entonces de la democracia, ese sistema de gobierno que la única alabanza a que se ha hecho acreedor es que resulta el menos malo de todos? Pongámonos eruditos y vayamos a la etimología, con lo que no nos queda más remedio que retroceder hasta la Grecia clásica, como casi siempre. La palabrita procede como bien se sabe de "demos" pueblo y "krateo" yo gobierno que, resumiendo, nos lleva a gobierno popular o democracia como decimos. Mas al observar que los políticos nos engañan con sus promesas y nos desengañan con su actuación, el sentido de democracia desaparece, porque el pueblo se siente alejado del gobierno.

Y la etimología nos descubre otra falsedad. Se utiliza una artimaña para ganarse la voluntad popular. La palabra ahora es demagogia que en su origen no es despreciable, al contrario, pero que en su práctica resulta rechazable. Un demagogo es, en principio, alguien que es capaz de "conducir al pueblo, que capta el favor del pueblo" lo que puede ser admirable, pero que resulta despreciable cuando para ello se emplea el engaño, el disimulo, la sonrisita, el talante en fin, para conseguir el aplauso y el voto con que llegar al poder y desarrollar sus fobias y rencores acumulados. Utilizar la memoria histórica no para aprender de ella, sinó para revivirla.

Y así marchan las cosas, unos renegando y otros, quizá los más por desgracia, desentendiéndose de la política, prefiriendo que les gobiernen como sea y que les dejen disfrutar de pequeñeces. Prefieren la sumisión.

¡Qué razón tenía nuestro Gracián que nació hace 407 años, todo empieza con engaño y acaba con desengaño. No hay nada nuevo bajo el sol.

domingo, 1 de febrero de 2009

ACATAR Y OBJETAR

El Tribunal Supremo, máximo recurso con que se cuenta en lo que atañe a la Justicia, es ahora una derivación de la situación política que sufrimos los españoles desde que Felipe González con la Ley Orgánica del Poder Judicial, dio la puntilla a Montesquieu y a su fórmula de la separación de poderes, (legislativo, ejecutivo y judicial), con la que se podía aspirar, siquiera, a vislumbrar la posibilidad de alguna libertad. Por eso la cercenó, sin duda.

Estamos, pues, en manos de los políticos, esos personajes a los que votamos y que ellos mismos, en general, se van desprestigiando con su actuación. La asignatura de Educación para la Ciudadanía es ya obligatoria por decisión del Tribunal Supremo, lo que no es óbice para que en conciencia se la objete por una serie de motivos valiosos y respetables en los que muchos creen. Otra cosa es que se acate (en la segunda acepción de la palabra) es decir,que se obedezca la sentencia aunque sea, sin duda, a la fuerza.

Un político para justificar la necesidad de impartir la dichosa asignatura, no se le ocurrió más que preguntar en público, esto:"¿Qué mal hay en enseñar a un niño como se coloca un preservativo?" El político, claro, fue José Blanco, ese hombre que nunca se ríe a diferencia de su jefe que lo hace siempre. ¿Qué se puede esperar de un tipo así!.

En mi época, con la Dictadura, me adoctrinaban o trataban de hacerlo, con la asignatura de Formación del Espíritu Nacional. Ahora se hace con Educación para la Ciudadanía. El caso es deformar las conciencias para dominarlas en definitiva. Por eso es necesaria la objeción siquiera interna, la rebeldía en fin.