viernes, 16 de diciembre de 2011

LA ESPERANZA SOBRE TODO

Tiempo de Navidad, un corto paréntesis esta vez para el recogimiento y vuelta a los interrogantes, los miedos y la esperanza. Sobre todo a la esperanza quiero pensar. Un fin de año movido con unos políticos, los del PP, satisfechos con el reparto de cargos que Rajoy ha presentado y otros decepcionados.Pero para decepción la de Llamazares por la decisión de su partido: no será su portavoz en el Parlamento. Se queda de simple diputado y le sabe a poco: "Lo acato -dijo- pero no acepto ni me callo". El que tampoco se calla es Rubalcaba que airea su pequeñez y su ánimo rencoroso de auténtico perdedor como el personaje de segunda fila que siempre ha sido, al referirse a la investidura de Rajoy como presidente: "Ya va siendo hora, puede ser interesante o mejor, original". Y dicen que el de Solares es inteligente.

Por su parte el Rey en su puesto dando siempre una lección en la que resume, con un solo gesto,el sentir de la mayor parte de los españoles. Con el representante de Amaiur fue claro: la sonrisa la dejó para los que la merecían. Incluso hubo grados en el calor del encuentro por parte de don Juan Carlos según era cada cual. Con él, con el Monarca, la esperanza revive, conoce el camino a seguir, los modos y la manera de la andadura conveniente. El aprendizaje y el entrenamiento lo tuvo desde muy pequeño, sabe bandear los temporales y cuando hay que usar la energía necesaria. Lo ha demostrado siempre que ha sido necesario.

Ahora le toca a Rajoy estar a la altura exigida tan necesaria. Su historial le avala, pero a los problemas que España debe resolver y que posiblemente lo consiga, se unen los continentales: el euro que dicen tambaleante y todo el sistema en que se sustenta Europa que hace pensar en la necesidad de un cambio tan profundo que los de Bruselas son incapaces ni siquiera de intentar.

Y para terminar una crítica al nuevo Presidente al que también le llegó con el nombramiento el tiempo de soportarlas: antes de su investidura -lo que hace más incomprensible su actitud- se apresuró a falicitar al nuevo gobernador de Gibraltar por su triunfo electoral ¿Va a seguir Rajoy la misma política, vergonzosa me atrevo a calificarla, de Zapatero con respecto a la colonia? Si Castiella, tan duro en la reivindicación, se entera desde las alturas en que se encuentre, le lanza el chaparrón merecido, con truenos y relámpagos incluídos. Con rayos no que Rajoy acaba de empezar y debemos concederle la posibilidad del arrepentimiento o, al menos, de alguna explicación convincente. Que así sea.

domingo, 11 de diciembre de 2011

FUTURO IMPERFECTO

Ganó Rajoy y Zapatero sufrió el castigo merecido. Al del PP le aflora al rostro la satisfacción propia del ganador y así, con una sonrisa interna que se le adivina, se ha codeado, satisfecho, con los mandamás de Europa, aunque para empezar haya tenido que pasar por el aro de lo ya establecido y quedarse sin derecho al veto que pretendía vía Zapatero. Los números mandan y más si son los del Banco Central Europeo. Con ello, aceptando lo que exigen los que mandan entramos todos en un tunel cuajado de incógnitas del que desconocemos como se saldrá. El tinglado no parece seguro. Solo es seguro lo de siempre: el dominio de una nueva dictadura, especial por aceptada, que ahora sin más armas que la necesidad, impone el camino a seguir que en este caso será como siempre de penuria y sufrimiento para todos. Gran Bretaña no la acepta. ¿Se confunde Gran Bretaña? ¿Aciertan, acertamos los demás? ¿ Resistirá Europa con su euro y su incierto andamiaje económico con tantas vías de agua sin cerrar? ¿Merkel y Sarkozy se saldrán con la suya y consolidarán su dominio ya iniciado?´

Demasiadas incógnitas. Echemos mano de la sinceridad y preguntémonos lo que sin duda es fundamental: ¿Existe un sentimiento íntimo de comunidad entre los europeos de a pie o son solo las diferencias lo que nos caracteriza? Ese es español, aquel alemán a la vista está, el otro francés, porque en realidad la sinceridad se manifiesta en los enfrentamientos y en la competencia. Lo demás queda como simples componendas con lo que se disimulan esas competencias entre todos tan comprobables en el tira y afloja económico y comercial. A la postre unos campos de batalla a la moderna, sin tiros afortunadamente, pero en los que como siempre los países compiten. Así está la Europa de hoy, acaso un artificio en el que Alemania y Francia se imponen tratando de dominar a los demás. En realidad, un juego archiconocido a lo largo de la Historia. Cambian los nombres de los países según las épocas, continúa la intención.

Cada siglo dije en otro lado trae sus soluciones "salvadoras" para los problemas que se vienen arrastrando: meras intentonas que acaban -en el pasado siglo así fue- en fracasos sangrientos y terribles. Quizá ahora se intenta algo parecido aunque de manera no cruenta, menos visible, menos comprobable para la gente de a pie. Pero el intento, ¿artificio? ideado, como los anteriores, traerá (ya lo está haciendo) sufrimiento y penuria. El futuro pues, como siempre, se presenta muy incierto.

viernes, 30 de septiembre de 2011

DE LA IMBECILIDAD

La decadencia es, dice el diccionario, el principio de la debilidad o de la ruina, de ahí, como sinónimos, surgen declive y decrepitud, en fin, lo contrario de auge que es lo que casi no se ve en nuestro entorno. Y esto no solo en lo económico, sino lo que resulta más preocupante, en el ánimo de las gentes y hasta de las instituciones.

A lo largo de la historia ha habido, lamentablemente, momentos así más o menos largos. El siglo XVIII fue uno de ellos. José Cadalso nos lo describe, lo lamenta y acierta hasta ridiculizar situaciones en que echa de menos la falta de carácter junto a un aprecio desmesurado de lo extranjero que podía apreciarse en ciertos niveles de la sociedad hasta en la forma de hablar y no digamos de escribir.

Ahora ocurre algo similar. Como entonces, se observa claramente en el lenguaje, incluso en instancias de tono elevado y no digamos nada en los ambientes que presumen de modernidad. ¿Saben ustedes lo que significan los "afterworks más cool". Pues esto aparece en el titular de una revista que distribuye el diario "ABC". Se lo diré: tales "afterwors" no son más que bares o restaurantes que buscan clientela entre los que han terminado su jornada laboral. Sin embargo que esos establecimientos "afterworks" sean "cool" o no me deja sumido en la más completa perplejidad. Tal palabreja inglesa se traduce a nuestro idioma por fresco o por tibio; ya me dirán ustedes a que viene tal contradicción e, incluso, por indiferente, lo que a esta mente castellana termina por introducirla en un auténtico mar de dudas que hace más patente mi falta de comprensión de lo que pretenden los ingleses con su idioma, que, en realidad, no obstante, se impone con tal fuerza que los pobres españoles con una especie de complejo de inferioriodad lo acogen sin que haya necesidad hasta en lugares y en situaciones profundamente nuestras. Tal, por ejemplo, cuando queremos hablar de la comida tan estupenda y variada como resulta la española: se ha inaugurado en San Sebastián el primer centro universitario de gastronomía de toda España. El que sea español y con rango universitario no ha sido óbice para que lo bautizaran como "Basque Culinary Center" con lo que las patatas serán "potatos" y las alubias se internacionalirán más y pasarán a ser "french bean". Así que los asturianos verán que su estupenda fabada se reduce a una somera mezcla de "pork and beans" como la definen los ingleses porque a los pobres nos le da para más su sentido de la exquisitez culinaria. Por otra parte el pan, es decir, para que me entiendan el "bread" ya no se eligirá tierno sino tan solo "fresh". En resumidas cuentas que gracias a este "Basque Culinary Center" con categoría universitaria nada menos no podremos ya ni llamar al pan pan ni al vino vino. El tal Arzak, Aduriz y Subijana que parece que son los cocineros que promovieron todo esto, se podrían haber quedado quietos. Además es muy probable que su inglés no pase de elemental. Como el de los que presumen de los "afterworks" tan "cools".

Veo también que hay un "Deusto Business School" que funciona en Bilbao y también en San Sebastián y ahora creo que lo hará en Madrid. El negocio es el negocio es decir, el "business" para entendernos.

Otra idiotez más: hasta la moda española hay que mirarla con el diccionario en la mano. Ya hemos visto que la Pasarela Cibeles de siempre desde hace un par de años creo, se convirtió en "Fashion Week" con lo que a sus creaciones, -muchas de ellas lamentables a mi entender- las podemos rechazar también en inglés, ya que en este caso se dice, por suerte, como en español, así: ¡horrible!. Al fin nos entendemos en algo los de la Albión y los de mi pueblo.

Hay más casos. Hasta las entidades bancarias, por ejemplo que ahora también ven, parece, las orejas al lobo, se transforman a veces y a una Caixa de toda la vida vemos que le ha crecido un Bank como remate y a otras que se juntan, las Cajas de Ahorro, (¡ay, que vacías están algunas!) se abrazan a la palabreja "Bank", aunque luego la añadan una i y una a quizá para españolizarla y queda Bankia. Al fin y al cabo un mestizaje lingüístico.

Pero esto de los idiomas tiene arreglo. Las modas pasan. Creo que en la boda de don Alfonso XIII con la inglesa doña Victoria Eugenia, el menú del banquete se redactó en francés porque se consideraba el idioma elegante y el internacional, y porque los oganizadores del festejo no darían para más como pasa ahora en tantos casos.

En fin, confiemos que todo vaya cambiando, pero mientras llega espero que en el tema de la comida al menos pueda yo dar de lado a los "afterworks" y seguir yendo al restaurante de siempre, pedir mi tortilla de patatas de toda la vida y que el camarero me entienda. En esta confianza y para que vean que no me duelen prendas diré a lo moderno para acabar: "good by" y "thank you very much".

viernes, 1 de julio de 2011

INFLUENCIAS

Dice un refrán: "Cuando tenía dinero me llamaban don Tomás y ahora que no lo tengo me llaman Tomás no más" y es que "poderoso caballero es don dinero" que dice otra conocida sentencia popular. Así es, el dinero da poder que a su vez proporciona la fuerza que lleva al respeto y hasta la admiración de los demás. Y a la influencia. España cuando tenía esa fuerza y dominaba, consiguió entre otras influencias de más fuste, fijénse, hasta que los europeos, los del Norte, condimentaran sus guisos con ajo al puro estilo ibérico y hasta que en consecuencia, supongo, se chuparan los dedos de regusto al acabarlos. Luego, agotado el poderío español, el ajo quedó casi exclusivamente para deleite nuestro. Y el decirnos que olía a ajo en nuestro entorno constituyó una forma de fingido desprecio de los cursis foráneos que nos visitaban. Ellos se lo pierden.

Así es la vida. En los primeros años veinte del siglo pasado, Salvador de Madariaga nada menos, admiraba a Inglaterra y llegó a exagerar hasta el punto de hablar de la raza inglesa como la más bella de las existentes. Luego se arrepintió de tal aseveración lanzada en sus años más jóvenes en su obra "Arceval y los ingleses" y rectifica hasta del hecho de haber calificado de raza al referirse tan solo a ese pueblo. Pero es que Inglaterra, Gran Bretaña, dominaba el mundo y el pasmo y la admiración llevó a muchos a exageraciones de ese estilo. Sin embargo como contraste, cuando Inglaterra tan solo era una tierra de medio salvajes a la que llegaron los adelantados romanos, describieron en el Senado a ese pueblo descubierto como a "unos idiotas con bigote". Pobres ingleses, tampoco sería para tanto, que no todos llevarían bigote. Ni todos serían idiotas digo yo. Otro ejemplo de la influencia del poderoso: en los años cuarenta también del siglo XX, durante la hegemonía germana, su estilo y formas llevaron a que al menos en España, germanófila en general, algunos jóvenes imitaran hasta la forma de peinarse de esos alemanes que en aquellos años dominaban Europa, lo que ponía en evidencia su fortaleza y disciplina tan admirada. El genocidio que llevaban a cabo, luego descubierto, era un tema que ocultaban e ignorado por tanto para la mayoría.

Ahora es Norteamérica la que ha extendido desde el final de la Guerra Mundial su influencia y los modos y las modas, desde entonces, de allí vienen. El mundo entero está americanizado. La aldea global es hasta hoy una aldea norteamericana. ¿Hasta cuando será así?. Pues observando la marcha de la Historia desde que el mundo es mundo, hasta que la hegemonía de ese gran país vaya acabándose y surja la de otro país poderoso que imponga su influencia a los demás. Quizá sea China según sospechan ya muchos. Los ojos oblicuos dejarán entonces de ser una rareza y llegarán hasta admirarse como el ideal del nuevo canon de belleza, que hasta ahí llega la influencia del que manda. Y sus costumbres y hasta el concepto y la forma de la administración nacional será el nuevo camino, no sé si salvador, pero si el que sustituirá al nuestro occidental tan resquebrajado. Un sistema mixto con Marx en un horizonte no olvidado y una denominada libertad, controlada por supuesto que no hay que hacerse ilusiones, en el manejo de los negocios. Porque nuestro capitalismo -salvaje aunque no se diga- nos ha llevado a la triste situación económica actual contaminando a casi todo el mundo, empezando por la todavía poderosa Norteamérica. El sistema financiero hace aguas y, encima, hay que ayudarle y hasta enderezarle. Los bancos, los más fuertes resisten si se consideran en toda su amplitud de negocios por el mundo, pero los más pequeños, nuestras Cajas por ejemplo, tratan de salvarse con uniones que les brinden horizontes más amplios.

En esas estamos. Observemos el actual panorama dejando que el realismo sustituya al imprescindible optimismo que hasta ahora nos ayuda a subsistir con una sonrisa. Imaginemos que quizá la pérdida de valores que tanto lamentamos y que son sustituídos en nuestros países occidentales por un relativismo triste y desesperanzador, no sea más que el inicio del camino que nos llevará al cambio que podría avecinarse y que he señalado como una probabilidad, con China a la cabeza. Acaso está naciendo la nueva filosofía que lo haga posible abandonando los valores absolutos que podrían llevar al nacimiento de una oposición peligrosa no alejada hasta del martirio, para fundamentarse únicamente, en un relativismo que permita la aceptación de cuanto dicten unos distantes dirigentes casi opnipotentes. Observado desde nuestra atalaya ¿no puede parecernos que el pueblo chino vive así?.

Triste futuro desde luego si nos ocurriera a nosotros.

jueves, 16 de junio de 2011

PREDICCIONES

Un tal Martin Schwyz predijo nada menos, allá en la Suiza alemana de mediados del siglo XVI, cuando ya la región parecía organizarse con sus tranquilos y sólidos cantones, que en el año 2010 el mundo, el nuestro, con todos los demás planetas y estrellas que puedan verse en una noche despejada y más todavía, hasta el infinito, todas ellas, desaparecerían como por arte de magia, y en una nube, inmensa sería digo yo, nosotros, todos los habitantes de la tierra, esperaríamos a que el Salvador apareciera para juzgarnos. Gracias que el Salvador no le hizo caso y ya pasó el 2010 y el mayor contratiempo que hemos sufrido es Zapatero que solo ha conseguido, aunque es bastante, fastidiar a nuestra España, a toda ella, de norte a sur y de este a oeste.

Schwyz era calvinista y ya sabemos que estos reformistas superaron, incluso exagerándola, a la Reforma luterana. Muy suyos además los suizos que quemaron vivo a nuestro Miguel Servet, no como se ha dicho aquí entre nosotros por su descubrimiento de la circulación pulmonar de la sangre, sino por sus desvaríos religiosos que negaban lo que los demás defendían. La hoguera fue su fin. En ese mismo siglo el tal Schwyz, justiciero e iluminado según se creía, se atrevió a pronosticar el nuestro, un fin apocalíptico que ni San Juan detalló tanto. Una nube, quizá no de verano pues tendría que ser sólida y de larga duración, nos sostendría a todos mientras llegaba el Juicio definitivo. Al año dos mil diez lo vería ese agorero muy lejano como para que se comprobara la realidad de su fantasía. Pero llegó y aquí estamos, ya en 2011 y en este momento con 30º a la sombra, soportándolos junto con la lastimosa época que nos ha tocado vivir, no en cuanto a la climatología, sino por la política, la economía y el descontento social que tiene a la mayoría de los españoles entristecidos y desesperanzados, según observan al vernos los que nos visitan.

Y seguimos superando al menos a los falsos profetas que de vez en vez surgen y que no aciertan. Menos mal, porque generalmente pronostican tragedias, nunca alegrías y bienandanzas. Así Van der Merwe, un holandés del XVI también que se fijó en España, sin duda como una venganza por las picas que nuestros Tercios ponían por aquellas tierras que dominaban. Profetizó o acaso tan solo nos deseó a nosotros los españoles en particular pestes y pobreza. En su libro "Nuevas visiones del mundo" nos maltrata: predijo que nuestras "lanzas y espadas que juzgabamos invencibles, sucumbirían" y "nuestro poder nos arrastraría a la tristeza y el decaimiento". Pero no habló de Zapatero, su visión no abarcaba más que un par de siglos, por lo que aceso en parte puede decirse que acertó: doscientos años después de su predicción sí nos llegó un cierto decaimiento, que quizá fue un lógico cansancio después de tanta actividad y tantas glorias.

Pero aquí estamos soportando lo que ahora nos toca: desde hace al menos tres años otras predicciones de otro estilo, los engaños más bien de nuestros gobernantes que, para mantenerse, airean mejorías falsas que no llegan. Y hay una única verdad, real, incontrovertible, esta: faltan nueve meses, lo que dura un embarazo, en este caso un duro embarazo con las molestias propias de ese estado, para que ZP salga de Moncloa, es decir, del mapa político. Porque los abortos naturales -y en política menos- son rarísimos y de los provocados tan fomentados por él, mejor abstenerse, solo nos permitirían ver más cerca aún, la redonda calva del de Solares, por ahora un zapaterista acaso más peligroso y retorcido que el de las cejas ya tan caduco.

miércoles, 15 de junio de 2011

MARTINGALAS POLÍTICAS

Llegó el calor sofocante y despejaron bastante, no totalmente, la Puerta del Sol esos "indignados" de baja estofa que deberían estar agradecidos de que la Policia al mando del turbio Rubalcaba no les haya expulsado con la contundencia requerida en el momento adecuado. Estas son las novedades que llegan, porque la otra, la esperada, quiero decir, la marcha de Zapatero previo el anuncio de las elecciones generales para cuanto antes, no llega. Todos barruntan -se lee en los periódicos- que podrían promulgarse en otoño, en noviembre exactamente, pero el interesado se reafirma en su decisión de acabar su mandato en el momento para él adecuado, allá para marzo del año que viene. Está en su derecho, aunque no creo que resista tanto. Quiere -dice-implantar las medidas económicas necesarias, imprescindibles que ayuden a salir de la oscura situación económica que sufrimos. Sabemos que serán medidas duras si se atiene a lo que mandan desde Bruselas y a lo que aconsejan los entendidos. Si lo hace y acierta con las adecuadas, que lo dudo, a Rajoy le beneficia. No pueden ser muy populares y cuando don Mariano acceda a la Moncloa -echémos mano del mayor optimismo- ya estarán implantadas con lo que se evitará las críticas de tantos perjudicados como habrá.

Claro que el PP quiere aprovechar este momento tan dulce que está disfrutando y que Rubalcaba, en su campaña, tratará de amargar con sus tejemanejes y maniobras inconfesables en las que ha demostrado ser maestro en su tan larga trayectoria política. Sin embargo mucho tiene que envenenar el ambiente para que los españoles se olviden tan pronto de la desgracia que ha supuesto el zapaterismo en el que, el de Solares, además, tan pringado se encuentra.

Conviene fijarse en que hasta muchos militantes de Izquierda Unida, partido que en su pequeñez tanto ha beneficiado siempre al PSOE, se ha negado esta vez a evitar el triunfo del PP en la composición en muchos de los nuevos Ayuntamientos y en los gobiernos de las Comunidades, apoyando a los socialistas con las coaliciones imprescindibles de siempre. Llamazares y otros gerifaltes de ese Partido han puesto el grito en el cielo; pero hasta el cordobés Anguita, viendo el hartazgo de tantos, ha hecho oidos sordos para que intervenga y ayude. Córdoba ahora es del PP despues de 30 años de hegemonía de las izquierdas.

Zapatero ha sido el artifice de la hecatombe de su partido, todos lo sabemos, y el que ha hecho crecer el número de indignados por todos los rincones del país. Indignados que no tienen nada que ver con esos impresentables que ensucian las plazas de tantos lugares de España y que Rubalcaba permite que campen por sus respetos, por si se definen de una vez y se dedican a atacar a las instituciones ya administradas por el PP. Quizá esa sea la intención de su sucia labor para envenenar el ambiente. Una manera muy suya de comenzar su campaña política cara a las próximas y definitivas elecciones.

miércoles, 8 de junio de 2011

LAS FALLIDAS NOVEDADES SALVADORAS

Me han faltado treinta años para vivir entero el siglo XX. Un siglo movido en el ámbito de las ideas que surgían con la esperanza de ser salvadoras y que resultaron condenables y hasta atroces tantas veces. Pero en realidad hay que aceptar que todos los siglos fueron movidos en uno o en otro sentido, porque cien años dan para mucho. Al menos para que la Humanidad cambie de postura y encuentre la que cree adecuada que le permita seguir su camino, hasta que resuenen las trompetas anunciadoras de la proximidad de la meta.

Mientras, a seguir probando. Esto fue el siglo pasado: una pura y repetida prueba comenzando con Marx que sembró el camino y una Revolución Rusa "salvadora", allá en 1917, con un triste resultado fallido y engañoso que se remató con una serie de purgas con las que un Stalin endemoniado sembró de más muertos su país y en los que asentó sus garras, que el mismo Hitler con ser este gobernante el asesino por excelencia. Hitler fue el resultado de un fascismo también "salvador" con que se impregnó media Europa necesitada de orden y disciplina. El fascismo en versión germana, el nazismo que incluso llegó a abrazarse -que no lo olviden los que escriben la Historia- durante cuatro largos años en una Francia que ha tratado de tapar su vergüenza de haber sido tan profundamente colaboracionista, después de ver que su país sucumbía en tan solo cuatro semanas. Y contando también en su triste haber, con miles de judíos perseguidos y sacrificados con tanta saña como la de sus hasta entonces enemigos, los nazis alemanes transformados ya en amigos. Pero esta verdad se oculta o al menos se disimula. De Gaulle, como un tenor de opera bufa, agrandó con los trinos de su propaganda la importancia de la escasa resistencia existente (sostenida en una proporción nada despreciable por los españoles republicanos cobijados en Francia en el 39), pero presentada ya oficialmente como la liberadora del país. Francia -¡qué habilidad!- salió de la contienda del brazo de los auténticos vencedores, los auténticos libertadores: Inglaterra y, sobre todo, EE.UU. Ahí está Normandía.

Con ello, con esa victoria, la democracia fue reinstalándose ya casi mediada la centuria en parte de la doliente Europa y se ampliaba el eco de su acierto hasta llegar, con uno u otro matiz y atención, al ancho mundo, aunque su implantación no siempre se consiguiera. En tantos casos era y es ahora sin duda, tantas veces, una democracia de nombre porque la libertad no brilló ni acaso brille tanto como se presume, ya que el pueblo perdió su identidad y pasó a ser ciudadanía y ciudadanos somos y así nos llaman y nos cuentan uno a uno y nos obligan y nos vigilan con lo que nos diferenciamos y nos separamos unos de otros. Dejamos de ser pueblo por lo que la unión y la rebeldía de Fuenteovejuna, tan necesaria muchas veces, se torna inalcanzable. Han acabado con cualquier intentona que se resuma en una incontestable y feliz frase de "Fuenteovejuna,- el pueblo- todos a una".

En realidad en el mundo "civilizado", al menos en Occidente no existen, en verdad, motivos para tanta diferencia como fingen entre sí los partidos serios, preponderantes. Todos aspiran a ocupar el centro. Ya el socialismo perdió su razón de ser al transmitir sus avances y conquistas sociales que han asimilado y hecho suyas las llamadas derechas, mientras ellos, los socialistas enroscados antes en la extrema izquierda, aceptan ya dócilmente al capitalismo, a la vez que el sentido liberal trata de impregnarlo todo y nadie se atreve a negarlo.

En fin, así acabó el siglo XX y ya en el XXI tan solo asoman como alguna novedad, esos que se denominan ellos mismos los "indignados", en realidad con tantos motivos para estarlo y, sobre todo, en nuestra España actual. Pero surgen como una protesta indefinida tan difícil de concretar porque acaso solo les une el descontento ante la ineficacia de unos gobernantes incapaces y falsarios. Es decir, solo tienen en común el enfado, la indignación y la desilusión pero les faltan claramente, las ideas, al menos las ideas claras.

Pero ya que nos fijamos antes en la Francia colaboracionista, volvamos ahora de nuevo la mirada hacia nuestros vecinos para observar a una rubia hija de un extremista que, sorprendentemente, con las ideas radicales de su padre, acapara, por el mismo descontento de aquí, mucha atención y tantas voluntades que la miran como a otra novedad también "salvadora" aunque, confesemos, de escasa entidad. Otra más, sin sustancia suficiente o con demasiada sustancia extremista.

Así que a esperar otra cosa al menos ilusionante. Nos queda mucho siglo todavía.