lunes, 24 de agosto de 2009

DEL "SOCIALISMO" DE FRANCO A LA INEPTITUD DE ZAPATERO

¿Qué tenía el régimen de Franco de socialista? Si me oyen o me leen los progres me destrozan el chiringuito que es lo suyo , su último invento democrático. Que se calmen. Ya sé que era una dictadura, siempre inaceptable y, además, de derechas que si fuera de izquierdas, la de Castro por ejemplo o la de Chávez... Ya sé también que el carota -al volumen de su rostro me refiero- fue elgido democraticamente, pero atiendan a su andadura. Si fuera, repito, una dictadura del estilo de estas dos, sería aceptada y hasta tratable. Pero la de Franco que era de derechas, no.

Sin embargo Franco tuvo realizaciones -permítaseme bien llevadas- tipicamente socialistas, de auténtico control estatal que sobrepasaba el simple juego de la oferta y la demanda: El I.N.I. (Instituto Nacional de Industria) fue un ejemplo de como el Estado se inmiscuía en el campo privado y sostenía sus industrias en el juego de la competencia; la ONCE (Organización Nacional de Ciegos) fue también de su creación y con ella los invidentes tuvieron un cobijo del que antes carecían; la Seguridad Social creada contra viento y marea de fuertes intereses privados, es algo de lo que nos beneficiamos todos; las viviendas de protección oficial que solucionaron decorosamente el alojamiento a los más necesitados; las pagas extraordinarias de julio y Navidad (de diciembre hoy, respetemos la libertad religiosa, negándola) que tanto escocieron a los que tenían que pagaralas... Y más que no recuerdo de momento.

Con todo esto Franco era un dictador de derechas que hasta iba a Misa el tío bajo palio nada menos, que luchó contra el comunismo al que presentaba como su gran enemigo. Rechazaba como todas las dictaduras las luchas de los partidos políticos (a los que hoy tanto criticamos), pero toleraba al menos en su segunda época, aunque no oficialmente claro, a los socialistas y a los monárquicos, sobre todo una vez que la Falange perdió empuje.

Bien, con este acto de memoria histórica que nos llevó hasta ese dictador que aguantó España tantos años, que domeñó a todos acallando cualquier voz discrepante (como todas las dictaduras, no más) retornamos a nuestro momento actual, el que nos toca sufrir, el calificado de democrático si atendemos a sus forma que no tanto a su fondo. Que se lo pregunten al Poder Judicial, a su independencia por ejemplo.

¿Saben Vds. quien es Paul Krugman? Pues, señores, el maestro, el inspirador y guía de nuestros socialistas, el que revive en el mundo actualmente la lucha de clases, dicho sea sin ningún miramiento como resumen de toda su doctrina. Por eso Zapatero le saludó y aunque no se arrodilló ante él le dedicó una profunda inclinación de cabeza, tal que si fuera japonés, Zapatero no el otro que es su maestro.

Pero Krugman, premio Nobel, claro, premio Príncipe de Asturias, claro, es el que inspira a la gran demagogia de las izquierdas para enfrentarlas a la clases acomodadas, como si ellas fueran las culpables de los desastres que acarrea el endeudamiento al que irremisiblemente arrastran esas izquierdas empobrecedoras de cuanto administran. Vean Cuba, vean Venezuela en su cuesta abajo imparable, antes Rusia, verdaderas izquierdas al fin y al cabo. La socialdemocracia es un refugio disimulado de la izquierda convaleciente y vergonzante. Por eso en cuanto tiene ocasión o necesidad, ahora por ejemplo, arremeten con aires imperiosos. Lo ha hecho abiertamente el incasable José Blanco: subir los impuestos a los ricos para ayudar a los necesitados. La frase tiene resonancias del más devoto cristianismo, pero traduciéndola al lenguaje de hoy, todos sabemos que esos ricos a los que el lucense se refiere, son los casi también pobres, los de "el medio", esos que casi dudan si coger a una muchacha o ponerse a servir ellos mismos. Porque los ricos, los ricos ricos, escapan siempre.

En fin, como se ha comentado, las clases medias, las de siempre, pagarán los platos rotos que la ineptitud de este Gobierno ha ocasionado, incapaz ya de superar los desastres de sus improvisaciones. No da para más. La predicción de Blanco es un grito de socorro y como no llegará auxilio alguno, seguiremos empobreciéndonos todos. Se temía esto.

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